Race may play role in obese teens blood pressure

Obese teenagers are at increased risk of high blood pressure, but the effects of those extra pounds may vary by race and ethnicity, a new study suggests.

Researchers found that obesity had a bigger impact on blood pressure of Hispanic and white teens, compared to their black and Asian peers. It appeared to raise their risk of high blood pressure by four to six times.

Pediatric experts said the impact on Hispanic teenagers was striking.

Normal-weight Hispanic kids had a low rate of high blood pressure, at just over 1 percent. That shot up to nearly 8 percent among those who were obese.

“That’s a little scary,” said Dr. Joseph Mahgerefteh, a pediatric cardiologist at Children’s Hospital at Montefiore in New York City.

Mahgerefteh, who was not involved in the research, said the study was well done, and gives pediatricians useful information.

High blood pressure at a young age can set the stage for serious health problems in adulthood, including stroke and heart disease.

All children should have their blood pressure checked at routine doctor visits, starting at age 3, said Dr. Joshua Samuels, the senior researcher on the study.

“But you may want to have your searchlight on a little brighter” when a child is obese, said Samuels, a professor at the University of Texas Health Science Center at Houston.

Doctors should also be aware that obesity can have a particularly strong effect on Hispanic kids’ blood pressure, said Samuels.

Doctors have known for years that obese kids are at increased risk of high blood pressure, Samuels noted. But the role of race and ethnicity has been unclear, he added.

So Samuels’ team studied a diverse group of more than 21,000 Houston adolescents who had their blood pressure screened at school.

Hispanic kids had the highest rate, at just over 3 percent. They also had the highest obesity rate, at 23 percent, the findings showed.

At the other end of the spectrum, Asians had the lowest rates of high blood pressure (1.7 percent) and obesity (10 percent).

In general, the study found, excess weight was linked to a raised risk of high blood pressure across all racial and ethnic groups.

But the impact of obesity was most clear among Hispanic and white kids: It raised their risk nearly sixfold and fourfold, respectively, compared to normal-weight students.

Weight-related differences were smaller among black and Asian students, the researchers said. Among black teens, 2 percent of those with a normal weight had high blood pressure, versus 4.5 percent of obese teens.

It’s not clear why obesity affected kids differently, and the study only points to an association, not a direct cause-and-effect relationship.

Obesity was determined based on body mass index (BMI), a measure of weight in relation to height. It’s an imperfect way to define obesity, Mahgerefteh pointed out, because it does not gauge body fat. A person who is larger-framed and muscular can fall into the “obese” category.

That’s more likely to happen with blacks. So some black kids with a healthy body composition may have been deemed obese in this study, Mahgerefteh explained.

 

For parents, though, the bottom line is fairly straightforward, Samuels said. Be aware that kids can have high blood pressure, and that extra pounds are a risk factor.

The risk does not only rise once kids cross the obesity threshold, Mahgerefteh pointed out. Overweight kids in this study were more likely to have high blood pressure than their thinner peers, too.

Once a child is diagnosed with high blood pressure, lifestyle measures — a healthy diet and regular exercise — are the go-to. “We have a higher threshold for using medication in kids,” compared with adults, Mahgerefteh said.

Los adolescentes obesos tienen un riesgo más alto de hipertensión, pero los efectos del peso de más podrían variar según la raza y la etnia, sugiere un nuevo estudio.

Los investigadores encontraron que la obesidad tenía un impacto más notable en la presión arterial de los adolescentes hispanos y blancos, en comparación con sus compañeros negros y asiáticos. Pareció aumentar su riesgo de hipertensión de cuatro a seis veces.

Los expertos pediátricos dijeron que el impacto en los adolescentes hispanos fue sorprendente.

Los niños hispanos de peso normal tienen una tasa baja de hipertensión, de apenas poco más de un 1 por ciento. Eso aumentó a casi un 8 por ciento de los obesos.

La hipertensión a una edad temprana puede preparar el terreno para graves problemas de salud en la adultez, incluyendo el accidente cerebrovascular y la enfermedad cardiaca.

A partir de los tres años, se debe evaluar la presión arterial de todos los niños en las visitas de rutina al médico, comentó el Dr. Joshua Samuels, investigador principal del estudio.

Los médicos también deben ser conscientes de que la obesidad puede tener un efecto particularmente potente en la presión arterial de los niños hispanos, señaló Samuels.

Hace años que los médicos saben que los niños obesos tienen un mayor riesgo de hipertensión, anotó Samuels. Pero el rol de la raza y la etnia no estaba claro, añadió.

Entonces, el equipo de Samuels estudió a un grupo diverso de más de 21,000 adolescentes de Houston cuya presión arterial se midió en la escuela.

En general, encontró el estudio, el exceso de peso se vinculó con un riesgo más alto de hipertensión en todos los grupos raciales y étnicos. Pero el impacto más claro de la obesidad se observó en los niños hispanos y blancos: aumentó su riesgo casi seis y cuatro veces, respectivamente, en comparación con los estudiantes con un peso normal.

Las diferencias relacionadas con el peso eran más pequeñas en los estudiantes negros y asiáticos, dijeron los investigadores. Entre los adolescentes negros, un dos por ciento de los que tenían un peso normal presentaban hipertensión, frente a un 4.5 por ciento de los adolescentes obesos.

La obesidad se determinó según el índice de masa corporal (IMC), una medida del peso en relación con la estatura. Mahgerefteh apuntó que es una forma imperfecta de definir la obesidad, porque no mide la grasa corporal. Una persona de constitución más grande y muscular puede caer en la categoría de “obesidad”.

Es más probable que esto suceda con los negros. Algunos niños negros con una composición corporal sana podrían haber sido considerados como obesos en el estudio, explicó Mahgerefteh.

Pero para los padres, la moraleja es bastante clara, dijo Samuels. Sea consciente de que los niños pueden tener hipertensión, y de que el exceso de peso es un factor de riesgo.

El riesgo no solo aumenta una vez los niños cruzan el umbral de la obesidad, apuntó Mahgerefteh. Los niños con sobrepeso en este estudio también fueron más propensos a tener hipertensión que sus compañeros más delgados.

“Es un continuo”, dijo Mahgerefteh. “Mientras más sobrepeso se tenga, mayor es el riesgo”.

Cuando un niño es diagnosticado con hipertensión, unas medidas de estilo de vida (una dieta saludable y el ejercicio regula) son el mejor recurso. “Tenemos un umbral más alto para el uso de medicamentos en los niños” en comparación con los adultos, comentó Mahgerefteh.

Si no ha revisado la presión arterial de su hijo adolescente en cierto tiempo, debe hacerlo, aconsejó Samuels.

“Una vez los jóvenes se van a la universidad, y pasan a la adultez temprana, quizá dejen de ir al médico”, anotó. “Lo ideal es detectar la hipertensión en la adolescencia”.

Samuels y sus colaboradores reportaron los hallazgos en línea el 10 de abril en la revista Pediatrics.

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