A Nation At War With Itself, But Unity Is Possible.

A Nation At War With Itself, ButUnity Is Possible
Una Nación en guerra contra sí mismo, pero la unidad es posible

If you’re watching the political maneuvering going on between the republicans and the democrats, you have to be scratching your head wondering how politics come before commonsense.  Issues like:  immigration reform, travel bans, health care reform, and the Keystone pipeline, banking regulations, welfare reform, cabinet member and Supreme Court justice nomination hearings have become major battles.  The “He’s not my president” social and political movement and active protests in our nation representing women concerns, Islamic and Jewish discrimination, racial profiling and police misconduct concerns, immigrant workers, dreamers, LGBT, minimum wage, border security, increased crime in the inner-cities, and American Indian water protectors removal from  Standing Rock make our c

ountry look like a nation in constant unrest. We can add the Trump Campaign Russian collusion charges and the alleged Obama order “wiretap” of Trump Tower into the mix raising both eyebrows!

Do we constantly need to be at war with ourselves?  While I am amused by the newswire and television reports on the latest progress in all of the national, state and local political drama; I am also concerned about the perception of our country by average Americans and the remaining residents of our planet.

Our nation has made amazing progress addressing the many domestic and foreign critical issues facing it thus far.  Why can’t we overcome the constant lack of unity toward common goals today?  I have to state that Americans in general want an economy that works for everyone.  Americans want and deserve a decent wage for services performed.  We want a president and congress that can work together for the common good regardless of what party has the majority.  We expect our congress to work toward improving health care options for us, as U.S. Congress has for themselves.  We deserve to be secure in our homes and in our senior years without having Social Security, Medicare and Medicaid pulled out from under us.  Affordable healthcare, affordable housing, fair lending and a fair minimum wage for every American are reasonable expectations from the greatest country on earth.

Welfare reform and immigration reform would not be national problems if we had a decent wage for all American workers in America.  Full employment would be possible through a reevaluation of corporate welfare and special tax privileges afforded to the rich which leave the rest of us footing the taxes necessary to support democracy.  It is not a battle between socialism and capitalism in our country although many will reduce the debate to the conflict of these ideas; rather, it is a battle between classes and worker justice.   When the majority of workers in our nation cannot afford to provide for their basic needs, government is pressured to provide assistance.

We should find a way to make corporations pay higher wages and benefits instead of creating an environment that reduces workers wages and benefits to increase profits for the rich and the mega rich.  Yes, it will cost more but there is so great a disparity between profits and cost of production in our country that it is truly unjustified to continue exploiting workers and therefore eroding our middle class.

All of us must take a position on the issues that affect us most and let our elected representatives hear from us regularly.  It is encouraging to see the renewed activism at town hall meetings and I expect we will continue to be a nation at war with ourselves but have high hopes that we will unite on popular issues that affect us all.

Si usted está observando las maniobras políticas que están pasando entre los republicanos y los demócratas, usted tiene que estar rascándose la cabeza y preguntándose cómo la política viene antes que el sentido común.  Acciones como: la reforma de la ley migratoria, las restricciones de viajes de países islámicos, el retiro de la ley de salud Obamacare y la aprobación del gasoducto Keystone,  el retiro de regulaciones bancarias, reforma del bienestar,  el nombramiento de los miembros del gabinete del presidente y audiencias de nominación del nuevo juez de la Corte Suprema se han convertido en batallas importantes. El movimiento social y político, “Él no es mi presidente” y las protestas activas en nuestra nación que representan las preocupaciones de las mujeres, la discriminación islámica y judía, el perfil racial y las preocupaciones de mala conducta policial, los trabajadores inmigrantes, los soñadores, las costumbres alternativas LGBT,  mejor salario mínimo, seguridad fronteriza, el aumento de crimen en las ciudades  y retiro de los indios americanos protectores del agua de Standing Rock, hacen que nuestro país parezca una nación en constante inquietud. ¡Podemos agregar los cargos de colusión rusa de la Campaña Trump y la presunta orden Obama “wiretap”  espionaje de Trump Tower en la mezcla que nos hace abrir los ojos y subir las cejas!

¿Necesitamos constantemente estar en guerra con nosotros mismos? Mientras que estoy entretenido por la red noticiero y los informes de la televisión para saber las novedades de todo el drama político nacional, estatal y local; también me preocupa la percepción de nuestro país por los estadounidenses  y el resto de residentes  de nuestro planeta.

Nuestra nación ha hecho progresos asombrosos abordando los muchos asuntos críticos nacionales y extranjeros hasta el momento. ¿Por qué no podemos superar la falta constante de unidad hacia metas comunes hoy? Tengo que decir que los estadounidenses en general quieren una economía que funcione para todos. Los estadounidenses quieren y merecen un salario decente por los servicios prestados. Queremos un presidente y un congreso que puedan trabajar juntos por el bien común sin importar de qué partido tenga la mayoría. Esperamos que nuestro Congreso se esfuerce por mejorar las opciones de atención de la salud para nosotros, el propio Congreso de los Estados Unidos. Nos merecemos estar seguros en nuestros hogares y en nuestros últimos años sin tener miedo de que se nos termina el Seguro Social, Medicare y Medicaid.  El cuidado de la salud asequible, vivienda asequible, préstamos justos y un salario justo para todos los estadounidenses son expectativas razonables del país más rico y fuerte del planeta.

La reforma del bienestar y la reforma migratoria no serían problemas nacionales si tuviéramos un salario decente para todos los trabajadores estadounidenses en América. El pleno empleo sería posible a través de la nueva evaluación del bienestar corporativo y los privilegios fiscales especiales otorgados a los ricos, que dejan al resto de nosotros pagando los impuestos necesarios para apoyar la democracia. No es una batalla entre el socialismo y el capitalismo en nuestro país aunque reducirá el debate al conflicto de estas ideas; más bien, es una batalla entre las clases y la justicia obrera. Cuando la mayoría de los trabajadores de nuestra nación no pueden permitirse el lujo de proporcionar asistencia básica, se presiona al gobierno para que preste asistencia.

Debemos encontrar la manera de hacer que las empresas paguen salarios y beneficios más altos en lugar de crear un ambiente que reduzca los salarios y beneficios de los trabajadores para aumentar los beneficios para los ricos y los mega ricos. Sí, costará más, pero hay una disparidad tan grande entre los beneficios y el costo de producción en nuestro país que es injustificado seguir explotando a los trabajadores y por lo tanto desgastando nuestra clase media.

Todos debemos tomar una posición sobre los temas que más nos afectan y dejar que nuestros representantes elegidos nos escuchen regularmente. Es alentador ver el activismo renovado en las reuniones del ayuntamiento y espero que sigamos siendo una nación en guerra con nosotros mismos, pero tenemos grandes esperanzas de que nos unamos a los temas populares que nos afectan a todos.

“Gun

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